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lunes, 24 de octubre de 2011

Llegada a Tel Aviv


Desde Roma a Tel Aviv fueron casi 4 horas de viaje, lo cual después de 13 horas de vuelo parecía un juego de niños. Cuando salimos del avión nos quedamos sorprendidos de la belleza del aeropuerto israelí, no era tan grande (pequeñísimo a comparación de otros) pero se veía ordenado y moderno; lo cual hoy en día es muy importante. Una vez frente a migraciones nos percatamos de que no teníamos una Visa para ingresar a este milenario país, ello no era ningún inconveniente porque NO SE REQUIERE DE VISA PARA INGRESAR A ISRAEL, la persona en migraciones te pregunta el motivo del viaje, hace unas cuantas llamadas (a  los que nos proveían del servicio turístico me imagino) y te sellan el pasaporte en el momento. No hacen muchas preguntas de fondo, pero si suelen tomarse su tiempo y cuando menos te lo esperas te sellan el pasaporte con un plazo de estadía máximo de 3 meses (en nuestro caso en particular) y ya estás listo para recoger las maletas y encontrar la puerta de salida más cercana.

Luego de recoger las maletas, y agotados por tremendo viaje, cambiamos unos cuantos dólares por la moneda local: SHEKEL, el tipo de cambio oscilaba entre 3.54 a 3.67. A la salida, no podíamos encontrar al bendito guía turístico (supuestamente debería haber estado aguardando por nosotros) así que fuimos rumbo al teléfono más cercano para poder saber cuál era su posición exacta y si iba a venir por nosotros o lo alcanzábamos en el hotel. Pero antes, no podíamos dejar de pasar por alto la calidez y el cariño con el cual la gente recibía a los suyos al regresar a su país, a casi todos los recibían con globos y flores en un grupo de 4 a 10 personas y todos gritaban y se les veía tan contentos, que aparte de enternecernos nos dio nostalgia porque nos hubiera gustado un recibimiento algo más emotivo. Luego miramos al techo y se podían observar varios globos de helio atrapados en él, seguramente de los niños que hicieron que sus padres pagaran USD 20 (increíblemente así cuestan dentro del aeropuerto) para recibir a los viajeros. Un lindo cuadro que se los mostramos a continuación:

Estaba a punto de insertar las monedas dentro del teléfono público cuando veo que me pasan la voz, era nuestro guía turístico quien se había retrasado por el tráfico. Bien o mal ya estaba con nosotros, así que recogimos las maletas y las pusimos en la movilidad asignada para dirigirnos al hotel. Lo primero que nos dijo el guía fue lo sgte: “Tel-Aviv es una ciudad segura: del 100% de lo que dicen afuera sobre Israel el 50% son mentiras y del 50% restante solo creer un 8%”. Por lo que nos contaba ellos se toman muy en serio la seguridad ciudadana, cada vez que entra en un mall o centro comercial te revisan la mochila o cartera (no sentirse ofendidos porque esto lo hacen con todos), a la salida del aeropuerto tienen un personal de seguridad nacional disfrazados de pasajeros y de familiares en la sala de espera. No alcancé a escuchar más porque estaba muy cansado, no quería otra cosa que no sea una cama y una ducha bien caliente; mañana empezábamos con el tour por tierra santa así que solo alcancé a tomar esta foto del cielo de Tel Aviv por la noche:

sábado, 22 de octubre de 2011

Lo mejor de Italia en 4 hrs de trasbordo


Llegamos a la Bella Italia a las 9 am hora local, nos encontrábamos en el aeropuerto Fiumicino en Roma. Tras 13 horas de vuelo desde Buenos Aires nuestra columna ya estaba pidiendo a gritos una cama donde reposar, sin embargo, teníamos todavía 4 horas de espera y un avión más que atrapar así que resignación, no quedaba de otra.

Salimos raudamente del avión con nuestras maletas de mano cargadas de ilusiones (por el estupendo viaje que estábamos por realizar) y antes de dirigirnos a la puerta de embarque H-12 (donde nuestro próximo vuelo nos espera) teníamos que pasar por Migraciones. No había nada que temer, teníamos todos los papeles en regla y contaba con la Visa de España válida para Estados Schengen, la que te permite visitar todos los países de la comunidad europea con excepción a Inglaterra y, además, NO SE NECESITA VISA en Europa cuando uno está de tránsito así que todo en su sitio. La cola parecía interminable, pero  los italianos fueron muy astutos e improvisaron un par de colas adicionales para evitar los cuellos de botella (algo que nosotros deberíamos aprender), lo que parecía una cola interminable se convirtió en 25 min de espera. Una vez terminado con todos los trámites migratorios ya estábamos listos para la espera de nuestro próximo vuelo.

Afortunadamente, contaba con la famosa tarjetita negra de Priority Pass que te permite acceder a algunos lounges o salones VIP en casi todos los aeropuertos del mundo. Estos salones están destinados únicamente para las personas que viajen en Primera Clase (nunca es mi caso) o a las personas que tengan varias millas de viaje acumuladas (esperemos llegar a eso pronto). En mi caso la dichosa  tarjeta la conseguí gracias al ofrecimiento de una tarjeta de crédito que un banco me hizo llegar algunos meses atrás, los beneficios son muy provechosos porque en vez de esperar 4 hrs incómodo en una sala de espera repleta de ávidos pasajeros puedes hacerlo en un salón con cómodos sillones, bocaditos y snacks a tu antojo, acceso a internet y amplias duchas o regaderas. Normalmente pagas una cuota anual por este servicio (en mi caso no pagué ni un real, porque me la obsequiaron como cortesía por aceptar la tarjeta de crédito que les comentaba) así que les dejo el siguiente link para los interesados. Una vez dentro del lounge nos pusimos cómodos y tomamos una ducha de agua caliente para relajar los músculos, lo siguiente fue coger algunas revistas y periódicos del día (otro importante servicio de estos lounges si me lo preguntan).

Nuestra garganta necesitaba refrescarse así que qué mejor manera de hacerlo con la famosa birra italiana (cerveza) y los deliciosos vinos. No puedo negar que los vinos fueron de lo más delicioso que habíamos probado hasta el momento, tanto el tinto como el blanco. Nada que hacer que cuando se trata de vino los italianos saben lo que hacen, los bocaditos estaban buenos (aunque los dulces peruanos son mucho más ricos). Ya no nos quedaba mucho tiempo, era hora de tomar nuestro próximo vuelo con destino final: Tel-Aviv, Israel.